Maluma se sincera en Miami sobre sus trastornos alimentarios y la presión física en su carrera
El cantante colombiano reflexiona sobre salud mental y paternidad
Vía BeLatina · Guisell Gomez

Durante una mesa redonda en Miami, Maluma reveló que sufrió un trastorno de la conducta alimentaria sin ser plenamente consciente en su momento. El intérprete colombiano relató los episodios de ansiedad extrema y presión física que marcaron varias etapas de su carrera artística. Asimismo, abordó el papel transformador que la paternidad y la terapia diaria han tenido en su proceso de recuperación.
El cantante colombiano Maluma sorprendió al público congregado en una mesa de debate sobre salud mental en Miami, en el marco de la Billboard Latin Music Week, al confesar públicamente que lidia habitualmente con un alto nivel de ansiedad y que padeció un trastorno alimentario que ni siquiera supo reconocer en su momento. La estrella internacional explicó que, a lo largo de varias etapas de su carrera, se despertaba a diario con dolores de cabeza persistentes. Que una figura masculina de la música latina de su repercusión verbalice estas problemáticas ante las cámaras representa un testimonio poco común y significativo dentro de la industria musical contemporánea.
Durante su intervención, Maluma abordó sin tapujos cómo la imagen pública que proyectó durante años estuvo sustentada en una exigencia física desmedida y perjudicial para su organismo. El artista recordó la obsesión con la comida que desarrolló cuando su carrera demandaba cumplir con los estrictos cánones estéticos de prestigiosas campañas publicitarias, como las de Calvin Klein, donde debía exhibir un abdomen perfectamente definido. Explicó que en aquel momento no comprendía la gravedad clínica de lo que estaba padeciendo, describiendo en sus propias palabras que estuvo completamente desbordado y consumido por una presión que solo ahora es capaz de identificar con claridad.
El artista también dedicó una parte fundamental de su charla a reflexionar sobre el impacto transformador de su paternidad. Con su hija París, de dos años, y su hijo Orión, nacido recientemente en septiembre, relató que el primer nacimiento supuso la experiencia más intensa de su trayectoria vital, sumergiéndolo en una dimensión emocional que necesitó abordar junto a terapeutas y especialistas. El vocalista confesó conectar profundamente con su energía femenina y reconoció que ser padre por primera vez reconfiguró algo esencial en su interior, mientras que la llegada de Orión le ha aportado un mayor equilibrio y una valentía que antes no poseía.
Lejos de presentarse como alguien que ha superado definitivamente estos problemas, Maluma subrayó que su recuperación constituye un proceso continuo y exigente. Aseguró que recurre a alguna forma de terapia psicológica todos los días de su vida y citó la lectura de obras de desarrollo personal, como el libro Atomic Habits, como una herramienta práctica fundamental en su rutina cotidiana. Esta honestidad al mostrarse aún en proceso de sanación aleja su relato de discursos complacientes y visibiliza la importancia del autocuidado y la atención psicológica en una industria musical habitualmente implacable con sus protagonistas.
El testimonio de Maluma conecta con una realidad médica documentada en las comunidades hispanas, donde los trastornos de la salud mental conllevan una notable carga social y familiar. Entidades especializadas como la American Psychiatric Association señalan elevadas tasas de depresión, ansiedad y problemas de conducta alimentaria en estos colectivos, agravadas por barreras a la hora de solicitar ayuda profesional. Además, organizaciones como la National Eating Disorders Association advierten del infradiagnóstico sistemático que rodea a estas patologías, alimentado con frecuencia por prejuicios culturales que normalizan el sufrimiento o evitan abrir debates públicos sobre vulnerabilidad física y mental.
