La última noche con Shakira en Madrid: una experiencia íntima con 'La Loba'
Un viaje exclusivo entre bambalinas que conecta con la esencia de la gira 'Las Mujeres Ya No Lloran' en el Estadio Shakira.
Vía Billboard Español · Sigal Ratner-Arias

Un periodista experimenta desde dentro la icónica "caminata" de Shakira en el cierre de su residencia en Madrid. El acceso íntimo revela la energía colectiva y la conexión cultural que la artista buscó fomentar. Esta vivencia refuerza el mensaje de unidad y pertenencia que la superestrella ha querido transmitir durante su gira.
Desde el inicio de su 'Las Mujeres Ya No Lloran World Tour' en febrero de 2025, la imagen de Shakira rodeada por su séquito ha sido una constante, tanto a través de las redes sociales como presencialmente durante su residencia en Madrid. Este cronista la había observado en el Estadio Shakira desde diversas perspectivas: entre las gradas, en la zona VIP y a pie de pista. Sin embargo, en la noche de clausura del lunes, 12 de octubre, tras haberla contemplado desde tantos ángulos, se presentó la oportunidad única de vivir esa experiencia desde dentro, formando parte de la comitiva que la acompaña al escenario.
El objetivo no era buscar una foto, un saludo o un encuentro personal con la artista, sino sumergirse en el momento y sentir en primera persona esa entrada escénica que tantas veces se había visto desde fuera. Una entrada que, de alguna manera, lograba transformar a todo el estadio en una extensión de su propia "manada", una conexión palpable entre la artista y su público. Este ritual, conocido como "Camina con La Loba", es un recorrido de aproximadamente dos minutos que lleva a un grupo selecto de invitados desde un acceso secundario del estadio hasta el escenario principal, marcando el inicio del concierto bajo la ovación ensordecedora de los asistentes.
La invitación para participar en la caminata llegó tras una petición previa al publicista de Shakira en España, Tomás Palacios, y se confirmó un día antes del evento con un correo que incluía un código QR y las instrucciones detalladas. La cita era a las 19:30 en una carpa instalada cerca de la parte trasera del escenario. Allí, los invitados fueron divididos en cuatro grupos, identificados con pulseras numeradas, y organizados por altura, como en los días de colegio. Entre los presentes había periodistas, influencers y fans que habían viajado desde distintos puntos del mundo, incluso desde Perú, ondeando su bandera mientras esperaban su turno. Un poco más allá, en un espacio reservado, se encontraban los invitados VIP de la noche, incluyendo a las modelos Esther Cañadas y Blanca Padilla, la creadora de contenido Laura Escanes, la escritora y presentadora Nuria Roca, y la periodista Pilar Vidal.
Posteriormente, se distribuyeron las capas plateadas y las gafas oscuras, elementos distintivos de la caminata. Las experiencias previas de colegas como Jessica Roiz y Natalia Cano de Billboard, quienes habían acompañado a Shakira en Miami y Ciudad de México respectivamente, ya habían advertido sobre el calor que podían generar las capas y la limitada visibilidad de las gafas. Así, la expectativa era disfrutar del momento más allá de lo que los ojos pudieran captar. El concierto, inicialmente programado para las 20:30, comenzó con un retraso de media hora. Para cuando llegó el momento de avanzar, la espera se había extendido por hora y media, llena de aullidos, gritos y canciones de Shakira que surgían espontáneamente entre los grupos.
Con las gafas, distinguir lo que se tenía delante era casi imposible, e incluso la figura de Shakira no se percibía claramente, pero esto resultó ser irrelevante. En el instante en que se accedió al estadio, el sonido de más de 50.000 personas gritando, cantando y aplaudiendo, combinado con la música vibrante, las luces parpadeantes y la adrenalina de avanzar en medio de ese torbellino, lo eclipsó todo. Aquellos dos minutos de recorrido fueron radicalmente distintos a todas las veces que la caminata había sido observada desde el exterior, y conectaron profundamente con una de las ideas centrales que Shakira quiso inculcar durante su estancia en Madrid.
Durante esas semanas, la artista habló repetidamente de la latinidad, entendiéndola no solo como una cuestión de idioma o lugar de nacimiento, sino como un vínculo forjado a partir de la cultura, las raíces y un profundo sentido de pertenencia. Más allá de un concepto abstracto, Shakira sembró esta idea en la ciudad al hacer convivir culturas, ritmos y tradiciones diversas, recordando una y otra vez todo lo que puede unirnos. Esa misma noche, antes de interpretar "Antología", la invitada Laura Pausini destacó la importancia de una carrera tan longeva y sólida como la de Shakira, sirviendo de inspiración para otras mujeres y demostrando que la edad no limita el éxito.
