Guillermo del Toro respalda las protestas estudiantiles por la crisis del agua en Guadalajara durante el Festival de Morelia
Reivindicación social frente a la emergencia hídrica en Jalisco
Vía BeLatina · BELatina Daily

Guillermo del Toro acudió al Morelia International Film Festival para conmemorar las dos décadas de su película El laberinto del fauno. Durante su clase magistral, un grupo de estudiantes tomó la palabra para denunciar la grave contaminación del agua que sufre Guadalajara desde hace seis años. El cineasta mexicano apoyó con firmeza la intervención y defendió que los espacios culturales son precisamente el lugar idóneo para la protesta ciudadana.
Guillermo del Toro acudió a la vigésimo cuarta edición del Morelia International Film Festival con el objetivo principal de conmemorar las dos décadas de El laberinto del fauno, una de las obras cinematográficas más aclamadas y reconocidas rodadas en lengua española. Sin embargo, la jornada del domingo 18 de octubre tomó un rumbo totalmente inesperado al término de su clase magistral. Un grupo de estudiantes se puso en pie en el recinto y transformó el encuentro cultural en un foro de denuncia sobre la grave crisis del agua que afecta a la zona metropolitana de Guadalajara desde hace ya seis años.
La problemática en la capital de Jalisco comenzó a manifestarse con dureza en 2020, en plena pandemia del coronavirus, cuando los vecinos de diversos barrios empezaron a advertir que el agua corriente llegaba a sus casas turbia, con tonalidades amarillentas y un desagradable olor a cloaca. Zonas residenciales como Del Fresno, Miraflores, Colinas de la Normal y Jardines Alcalde sufrieron la llegada de un suministro con tierra y sedimentos en suspensión. Esta situación no solo arruinó aparatos domésticos y dificultó la preparación de alimentos, sino que convirtió la higiene personal en una tarea prácticamente inviable para miles de personas.
Los análisis microbiológicos independientes encargados por residentes de Miraflores confirmaron la gravedad de la situación, detectando millones de bacterias coliformes totales, coliformes fecales y presencia de Escherichia coli por encima de cualquier estándar apto para el consumo humano. Aunque la autoridad estatal sanitaria arrojó resultados contradictorios en sus muestreos, el organismo responsable del agua, conocido como SIAPA, reconoció en su momento que los retrasos en las tareas de mantenimiento de los tanques por la alerta sanitaria y la contaminación previa en canales abiertos provocaron este colapso. Pese a las quejas formales de los afectados por daños materiales y de salud, las soluciones no llegaron a materializarse.
Seis años después del inicio de las irregularidades, las protestas ciudadanas se intensificaron tras el anuncio del gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, sobre el racionamiento y la suspensión temporal del sistema de Chapala que abastece al embalse de Las Pintas. La indignación desembocó en una gran manifestación de unas diez mil personas frente a Casa Jalisco que terminó con cargas policiales, el uso de cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, dejando decenas de heridos y decenas de detenidos. En este marco de tensión, los universitarios decidieron trasladar la denuncia al certamen cinematográfico ante la falta de respuestas institucionales.
Durante la intervención en la clase magistral, una portavoz estudiantil expuso ante los asistentes que la juventud en Guadalajara se ve obligada a asearse con agua negra, padeciendo problemas de salud e intoxicaciones. Lejos de eludir la controversia o reconducir la conversación hacia el cine, Guillermo del Toro atendió el reclamo frente a la directiva del festival, encabezada por Daniela Michel. El director mexicano rechazó tajantemente la idea de que un evento artístico no sea el lugar idóneo para manifestarse y reivindicó el valor de la protesta en estos foros, preguntando de forma rotunda al público que, si no se alza la voz en espacios así, en qué otro sitio se podría hacer.
