Con 17 cortes inéditos, la cantante estadounidense consolida su libertad artística asumiendo la producción de un álbum que gira en torno al destino y a las decisiones personales.
Un giro de timón hacia sus raíces rítmicas
El 14 de agosto marca el regreso discográfico de Becky G con el lanzamiento de Baraja Bendita, su quinto LP de estudio. Después de ir abriendo boca con adelantos como «Patrona», «EPA» y «Marathon», la intérprete despliega un repertorio compuesto por 17 canciones marcadas por la transparencia y un enfoque altamente personal.
Evolución, control absoluto y pulso de club
Este nuevo trabajo supone un distanciamiento orgánico respecto a Encuentros, el proyecto de hace dos años en el que profundizó en la música regional mexicana. En esta etapa, la artista norteamericana de raíces aztecas recupera el pulso del dance urbano, los sonidos pop más directos y las influencias del hip hop con las que inició su andadura. Con un bagaje que supera los 28.000 millones de reproducciones en las plataformas digitales, el disco vuelve a transitar de forma fluida por el castellano, el inglés y el spanglish.
En lugar de seguir corrientes ajenas, la cantante ha optado por ejercer un control total sobre su obra, involucrándose al cien por cien tanto en la dirección ejecutiva como en las tareas de producción. Cada uno de los tracks refleja un testimonio de constancia, superación y disciplina acumulada a lo largo de su carrera dentro del panorama de la música latina actual.
La jugada del destino
La propuesta conceptual del trabajo recurre al universo del azar y la toma de decisiones como metáfora central. La certidumbre de que cada elección marca la trayectoria vital vertebra las líricas del álbum.
"Este disco trata de elegir tu propio destino y asumir tu próximo movimiento ¡Yo ya tengo ganas de empezar a enseñaros mis cartas! ¿Y vosotros?"
Con esta firme declaración, Becky G inaugura una de las etapas de mayor solidez y emancipación creativa de toda su discografía.

